Recientemente he estado reforzando la idea que ya tenía desde hace tiempo de que hay una habilidad que produce beneficios que se multiplican en el tiempo en lo que respecta al aprendizaje. Se trata de la habilidad de aprender en sí, que también puede denominarse metaaprendizaje. Por ejemplo aprendendiendo a retener más información, procesarla más rápido y ser más eficiente. En resume, si yo soy capaz de mejorar mis capacidades en esta área eso quiere decir que mi potencial de aprendizaje puede multiplicarse.

Tengo intención de publicar varios artículos en este blog respecto al aprendizaje. Considero que se trata de un tema amplio, del que además apenas rasco la superficie y aún tengo mucho que aprender y compartir. Sin embargo quería empezar todo esto con un artículo algo ambicioso pero también sencillo. Se trata de tres principios que aplicados a modo de pasos puede facilitar enormemente el aprendizaje. ¿De qué? Pues de cualquier tema que te interese. Ese es el potencial de los principios, que a diferencia de las técnicas concretas, pueden aplicarse de manera universal.

¿Porque intentar ser eficiente al aprender?

Para mí todo se resume en una cuestión de funcionalidad (y un poco de pereza). Si puedo aprender algo en un tiempo determinado, ¿por qué iba a dedicar el doble de tiempo a ello? Por eso desde que empecé la universidad siempre he intentado mejorar cómo estudio, intentando por un lado mejorar la calidad pero también la eficiencia.

En muchos aspectos el poder aprender de manera eficiente puede suponer la diferencia entre frustrarse y dejar de aprender o continuar. ¿Quién quiere estar 5 años estudiando un idioma antes de poder siquiera tener una conversación sencilla? ¿Y quien preferiría estudiar 5 años antes de tener una conversación en ese idioma en vez de alcanzar ese punto en 5 meses? En mi opinión esto es así con cualquier área.

Ahora bien, no sólo estoy hablando de aprender rápido. Cuando digo aprender eficientemente me refiero a conseguir los mismos resultados, retención, etc. en menor tiempo. Para mí no tiene sentido estudiar o aprender más rápido si eso influye negativamente en la calidad.

1) Contenido > Método

El primer principio que nos dará el primer paso es que el contenido debe tener prioridad por encima del método de estudio. Un sencillo razonamiento lógico nos sirve para probar esto. Si yo preparo un examen con el contenido apropiado pero un mal método, puede salirme mejor o peor o requerirme más o menos trabajo. Sin embargo, si preparo un examen con un método excelente pero un contenido completamente erróneo (estudiando Historia del siglo XX cuando el examen es sobre el XIX) el resultado del examen será desastroso.

Por lo tanto a la hora de planificar nuestro aprendizaje debemos prestar más atención a cuales son nuestros objetivos. Así podremos seleccionar de ésta manera los contenido que van a conformar nuestro estudio principal. Si mi objetivo es comunicarme en el día a día en un idioma determinado, por ejemplo francés, la mayor parte de mi esfuerzo tendría que estar dirigido a dominar las formas y vocabulario de conversación informal. No sería igual de eficiente estudiar lo necesario para escribir textos formales si mi objetivo siempre ha sido la comunicación informal del día a día. Si me centrase en esos primero contenidos, en el mejor de los casos mi aprendizaje se ralentizaría enormemente. En el peor, y por llevar años estudiando sin conseguir mi objetivo de comunicación informal, dejaría de aprender por frustración.

Por lo tanto el primer principio es que el contenido es más que el método (Contenido > Método). Esto se traduce en que el primer paso cuando nos preparemos para aprender algo nuevo es delimitar y definir cuál es exactamente el objetivo de mi aprendizaje y por lo tanto el contenido al que dedicaré la mayor parte de mi tiempo.

2) Output vs Input

En inglés utilizamos la palabra output para referirnos a las conexiones o información saliente e input para referirnos a las conexiones o información entrante. Esto es relevante a la hora de aprender porque podemos clasificar cualquier tipo de estudio en dos partes. Por un lado aquellas técnicas o ejercicios que nos requieren «sacar» información, como por ejemplo cuando utilizamos tarjetas con una pregunta o nombre de un concepto por un lado y tenemos que producir la explicación por nuestra cuenta. Por otro lado están las técnicas que «introducen» información a nuestro cerebro. Un ejemplo de ésto sería cuando leemos un resumen, o escaneamos un texto por enésima vez subrayando los conceptos importantes.

La memoria

La memoria se puede dividir en tres partes, a grandes rasgos. Por un lado tenemos una zona de memoria sensorial que es la que recibe la información y por otro lado tenemos dos zonas de almacenaje, la memoria a corto plazo y la memoria a largo plazo. Nuestro objetivo siempre va a ser a retener los contenidos que hayamos decidido estudiar a largo plazo, y cuando estudiamos por repetición, lo que nuestro cerebro necesita es recibir una señal de que una u otra información es importante y debe almacenarse.

De cara a mandar esa señal al cerebro es mucho más efectivo el requerirle (output) esa información al cerebro. De esta manera enseguida quedará claro que esa información nos es necesaria y el tránsito hasta ser almacenada será mucho más rápido que si simplemente introducimos esa información (input) una y otra vez hasta retenerla. Es lo que ocurre cuando por ejemplo vemos una película y reconocemos un actor del cual sabemos que conocemos su nombre pero no somos capaces de acordarnos. Cuando tras un rato pensando o incluso horas o días más tarde nos acordamos del nombre de ese actor, éste queda realmente grabado en nuestra memoria y nos va a resultar mucho más difícil olvidarlo de nuevo.

Cómo aplicarlo

Por eso todas aquellas rutinas de estudio que introduzcan de alguna manera el output van a ser mucho más eficientes que las que no lo hagan. Esto puede tomar la forma de «contarle la lección» a otra persona o realizar una serie de ejercicios o prácticas de examen sin consultar nuestros contenidos. Cuando hablamos de utilizar tarjetas o flashcards, es precisamente éste fenómeno de output lo que ocurre ya que las tarjetas van a tener una pregunta o requerimiento de información en un lado que tendremos que resolver con la información que hemos absorbido.

3) Crea una rutina

Por último el aprendizaje es como el ejercicio físico. Nuestro cerebro y nuestra memoria tiene una serie de límites tras los cuales dejan de funcionar de manera óptima. De igual manera que cuando hago ejercicio la situación ideal es entrenar varias veces a la semana pero menos tiempo, en vez de entrenar un sólo día y pegarse una paliza, a la hora de estudiar ocurre lo mismo. Si quiero aprender algo, es mejor trabajar menos tiempo pero con regularidad, que intentar estudiar todo de golpe en una sola macrosesión de estudio una vez a la semana.

Por supuesto los objetivos de aprendizaje son muy variados y deberán informar los tiempos y la regularidad de estudio. Esto puede tomar la forma de dedicar 10 minutos al día, todos los días, para aprender media docena de nuevas palabras para continuar mejorando mi conocimiento de un idioma en particular. También puede tomar la forma de dos o tres sesiones de estudio de entre 60 y 90 minutos a través de las cuales preparo los contenidos que he elegido para un objetivo de estudio más serio. En este sentido no hay un formato o plantilla que sirva para todos y dependerá íntegramente de los contenidos, nuestra capacidad de retención y nuestros objetivos de estudio. Lo que sí que es importante (y perdóname que me repita) es que siempre va a ser mejor estudiar una hora todos los días de lunes a domingo, que estudiar 7 horas seguidas el domingo.

Esto además tiene una ventaja añadida que tiene que ver con el enorme poder que tienen los hábitos y las rutinas sobre nosotros mismos. La regularidad y la rutina a la hora de hacer algo es una fuerza muy a tener en cuenta a la hora de mantener una actividad cuando vamos peor de tiempo, estamos cansados o no tenemos ganas de hacerla, lo cual nos permitirá solidificar nuestro aprendizaje y evitar frustraciones.

Para terminar…

Hoy en día en la mayor parte de las escuelas se utilizan variantes de rote learning una técnica de aprendizaje o memorización basada en la repetición. Yo personalmente he utilizado programas de tarjetas como Anki para optimizar la repetición, y sin embargo no es esta técnica la mejor que podemos usar para maximizar nuestras capacidades. Sí que tiene un punto positivo. Puede ser utilizada por cualquier persona para aprender ya que no requiere apenas «técnicas de estudio», sino simplemente repetir hasta la saciedad, de una manera u otra, hasta adquirir el material.

A día de hoy estoy empezando a investigar otras maneras de aprender, y actualmente estoy aprendiendo a utilizar marcadores. Estos son, a grandes rasgos, imágenes mentales que resumen y fijan un concepto así como desarrollan conexiones con otros marcadores. Sin embargo esto requiere cierta práctica e infraestructura previamente a aplicar la técnica. Esto quiere decir que tengo que trabajarlo bastante antes de contarte qué me parece. A pesar de ello estos principios o pasos podrían aplicarse con cierta adaptación a este nuevo método que estoy investigando. También a aquellos métodos que mejor te funcionen a tí.

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unsplash-logoAnna Earl