¿Alguna vez has sentido que tus finanzas y tú no os lleváis bien? ¿Que el dinero entray sale sin ningún control ni razón? Yo también he estado en ese punto, y tras leer y experimentar bastante he dado con tres herramientas que me han ayudado enormemente a conocer y controlar mis finanzas. En el peor de los casos, ir implementándolas poco a poco no te ayudará a cambiar la situación de la noche a la mañana pero sí te ayudará a conocer el estado de las misma. Séneca en sus epístolas hablaba del tiempo y de cómo se malgasta (aquí tienes una podcast donde comentamos una de ellas). No se jactaba de no derrochar el tiempo, pero sí de saber cómo y dónde lo derrochaba y para mí esto es aplicable también a las finanzas personales.

Antes de continuar me gustaría clarificar que no se trata de herramientas milagrosas o una app que le das click y te suelta dinero. Ojalá. Se trata de patrones de comportamiento, de hábitos que de llevarse a cabo facilitarán ligeramente el delicado asunto de no gastar más de lo que se tiene.

Finanzas personales 1: Seguimiento máximo

Esta es quizá la herramienta que más esfuerzo requiere en el día a día. En resumidas palabras, consiste en apuntar cada céntimo que se gasta y se gana, de manera que se tiene un registro detallado de qué se gasta y dónde. La lógica detrás de esta herramienta es que permite no sólo saber cuánto se gasta sino también dónde. Permite hacer otras cosas interesantes como clasificar lo que se gasta en diferentes departamentos como puede ser comida, caprichos, etc. y de esta manera entender no sólo lo que se gasta sino en qué áreas.

Ahora bien, tal y como evidencia el nombre de ésta herramienta no se trata de saber aproximadamente lo que se gasta. Es Seguimiento máximo, y ahí radica el potencial. Mucha gente puede tener una idea aproximada de lo que gasta y más o menos en qué se lo gasta. Sin embargo en cuestiones de dinero, y si uno quiere tener un buen control del mismo, no vale simplemente con «más o menos».

Finanzas personales 2: Fondo de emergencias

Tanto esta herramienta como la siguiente la he sacado del trabajo y las publicaciones de Dave Ramsey, y me han resultado realmente útiles. Las malas situaciones y las emergencias siempre están presentes en nuestras vidas. Sin embargo esta herramienta permite amortiguar los problemas que puedan surgir. La mayor parte del tiempo funciona como prevención más que para solucionar un problema. Esto es así por la mundialmente conocida «ley natural» de que los problemas se multiplican si no tienes un plan B. Fuera de bromas, no sería la primera vez que voy a algún sitio sin haber mirado un ruta alternativa, y justo ese día (el único del año que no he mirado una ruta alternativa) me encuentro con un atasco.

Por eso el Fondo de emergencias está ahí principalmente para prevenir problemas. En la práctica lo que sucede es que puede surgir un gasto imprevisto que no hemos podido calcular con tiempo. De normal esto supondría un problema, pero ya que tenemos nuestro Fondo de emergencias, lo que podría ser un gran problema se convierte en un pequeño bache.

Existen dos versiones del Fondo, por así decir. La primera versión es aplicable cuando nuestras finanzas están realmente mal, tenemos deudas que pagar u otras malas situaciones. En estos casos lo mejor es hacer un buen esfuerzo económico para financiar un Fondo de emergencias de unos 1000 €, lo cual cubrirá posibles emergencias hasta alcanzar una situación estable. La regla de oro es que si saco dinero del Fondo para cubrir una emergencia, mi esfuerzo financiero se centra en suplir de nuevo el Fondo hasta que alcance la cantidad deseada.

Esta regla se aplica a la segunda versión, que sería la más recomendable en caso de tener un estado financiero más saludable. La cantidad aquí será variable y totalmente personal. Para calcularla nos vendrá muy bien la primera herramienta, de la que podremos extrar los gastos medios mensuales que tenemos. Si multiplicamos esos gastos por 6 ésto nos dará una cantidad aceptable para nuestro Fondo de emergencias. La idea es que si dejásemos de ganar dinero nuestro Fondo de emergencias debería ser capaz de cubrirnos durante un período de 6 meses. Esto nos permitirá cubrir una de las peores emergencias que pueden pasar, quedarnos sin trabajo.

Finanzas personales 3: Presupuesto de suma-0

La tercera herramienta en nuestra bolsa es tener un presupuesto. Pero no cualquier tipo de presupuesto. Un Presupuesto de suma-0 es aquel en el todos los ingresos están asignados a algo previamente, lo cual ayuda a impedir gastos extra. El resultado es que si restamos los gastos proyectados a los ingresos esto nos da 0. Ahora bien, esto no quiere decir que usemos todos los ingresos para comprar cosas, sino que antes de empezar el mes asignemos los ingresos del mismo a un uso determinado.

Lo que más me ayudó a mí a entender esta herramienta fue un ejemplo así que os voy a dar uno. Pongamos unos ingresos de 1700 € por tener un número redondo y amplio con el que trabajar. Estos ingresos pueden ser de múltiples fuentes, personales o de toda la familia. Pongamos que mi alquiler, agua y luz suele costar unos 800 € de media y suelo gastar unos 300 € en comida. Gasto otros 200 € al mes cuando quedo con mis amigos o salgo por ahí, voy al cine etc.

Si yo hiciese un presupuesto con estos números, que pueden venir de mis gastos mensuales habría unos 200 € sobrantes de los ingresos. El problema de hacer un presupuesto sólo con los gastos que suelo tener es que pueden quedar cantidades sueltas que al estar «disponibles» para nuestro uso podemos acabar gastando en algo que a largo plazo nos resulte contraproducente.

Sin embargo en un Presupuesto de suma-0, como he dicho anteriormente, todos los ingresos deben ser asignados. Así pues de esos 200 € podría asignar 20 € a futuros caprichos (anotándolos como tales para usos futuros) y los 180 € restantes a una viaje que quiero hacer en verano. Ésto me permitirá por un lado evitar un gasto no deseado en el mes en concreto, y además financiar gastos grandes o no periódicos en un futuro. En este caso, tras varios meses de Presupuesto de suma-0 que cubre mis gastos periódicos mensuales y además asigna lo restante a estos dos proyectos, en vez de tener que hacer un esfuerzo económico extra para permitirme ese capricho caro, o ese viaje que tanto me apetece, tendré ya el disponible para ello gracias a la planificación y el uso de ésta herramienta.

Para terminar…

Me gustaría terminar dándote las gracias por leer este artículo y muchos ánimos si estás empezando a utilizar estas herramientas para retomar el control de tu dinero. Puedes dejarme un comentario aquí para contarme qué tal te está yendo o preguntarme cualquier duda que puedas tener.

En este artículo te he presentado los razonamientos y funcionamiento básico de estás tres herramientas. Sin embargo, me gustaría profundizar más en cada una y dedicar un artículo a cada herramienta para explicarla con más detalle. Además podríamos hablar de específicamente cómo las implemento y utilizo yo mismo. Si te parece una buena idea, házmelo saber. Siempre puedes suscribirte a nuestro boletín informativo. Así podrás estar al tanto de las novedades y enterarte el primero (o segundo 😉 ) cuando se lance la próxima publicación.

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